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SÍNDROME DEL IMPOSTOR

El síndrome del impostor es una sensación de inseguridad relacionada con los logros laborales. Uno cree que no merece su trabajo y nos hace sentir que estamos engañando a nuestros compañeros para que piensen que trabajamos mejor de lo que realmente hacemos.


¿Cómo reconocer este síndrome?


-Sentirte solo o aislarse para que nadie descubra tu “secreto”.


-No reconocer tus propias habilidades y competencias


-Atribuir tu éxito a factores externos, como la suerte


-Tener miedo de no ser lo suficientemente bueno


-Estar desconectado de los miembros del equipo


-Sentir un miedo intenso al fracaso


-Disminución de la confianza en uno mismo


La lista es larga pero no te preocupes hay distintas formas y recursos para ayudarte a sobrellevar esto. Es importante entender que no se irá de un día para el otro, es en la puesta en práctica de estas herramientas a lo largo del tiempo lo que refleja los resultados.


Hechos, no interpretaciones: enfócate en los hechos! Separar los sentimientos de “no ser suficiente” de la realidad. Cuando te sientas como un impostor, anotá los hechos para de esta forma identificar qué es lo que te provoca esa sensación ¿fue no saber responder a una pregunta concreta? ¿fue no entender algo? ¿fue atrasarme con una tarea? Identificar y buscar una solución concreta. Así mismo dejar a la vista una lista con las tareas u objetivos completados para tener argumento fáctico de que no estamos siendo unos “impostores”, que estamos trabajando y dando lo mejor de nosotros.


No te invalidez: No dejes de validar tus sentimientos, que las interpretaciones de lo que pasa a nuestro alrededor nos hagan sentir decaídos no es motivo para que le restemos importancia a nuestras emociones. No te juzgues por sentirte mal, tratá de hacer algo que sepas que te hace bien, sea parar a tomar un cafecito, caminar un par de cuadras y despejar la mente o escuchar algunas canciones que te alegren.


Comparte cómo te sientes: El síndrome del impostor es un sentimiento que te aísla. Pero cómo dijimos anteriormente, esto es común en el lugar de trabajo. Así que la próxima vez que te sientas así, intenta compartir esos sentimientos con otra persona.


Aprende de los miembros de tu equipo: Un síntoma común del síndrome del impostor es compararte con tus compañeros y pensar que el trabajo que realizas no llega a ser tan bueno como el de ellos. Y aunque compararte con otras personas es tentador, pero es mejor pensar qué podés aprender de ellos y así generar un intercambio saludable y enriquecedor en tu espacio de trabajo.


Celebra tus logros: A veces, la mejor forma de combatir el síndrome del impostor es ir de frente. La próxima vez que sientas que hiciste algo bien, ¡celébralo! Si te sientes cómodo, comparte tu logro con tu equipo, un amigo o un familiar.


¿Qué hago yo? La excusa de la tradición que comparto con mis seguidores. Siiii, a mí también me pasa. Suelo estudiar mucho y hacer carreras que para la media son un desafío. Muchas veces pienso que no es un gran mérito y el síndrome del impostor quiere incomodarme, por este motivo aplique está estrategia en mi vida. Cada vez que apruebo un parcial en la universidad compro 12 piezas de sushi (ni más ni menos) para celebrar ese avance y recordarme, que a pesar que yo sienta que es muy simple aprobar materias universitarias; es un gran logro que pocos alcanzan. Es mi método para recordarme que soy PROTAGONISTA DE MI HISTORIA.

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